Archivo del blog
viernes, 10 de abril de 2020
Una y treinta de la mañana, plena cuarentena
Por fin un tiempo de silencio, de paz. Una y treinta y cinco de la mañana, cielo estrellado, luna visible, fuerte, magnifica realmente, tiempo fresco por primera vez en el año, cansancio en parte, en parte tensión por la incertidumbre que han traído estos días. Por eso la necesidad de encontrar silencio se ha intensificado. Como también se intensificaron las necesidades de tener afectos cerca, visibles, reales; mi mujer, hijos. Padres, hermanos, amigos. Ellos empiezan a ser algo mucho más importante importante que las razones que se supone que han movilizado mi vida y que tienen que ver con cosas que hoy en día empiezan a ser bastante menos nítidas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Villa Berna
Nos levantamos después de dormir bastante. Las margaritas, la multiplicidad de plantas y de árboles, me calman. Mientras desayunamos cerca ...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
No hay comentarios:
Publicar un comentario