Esos perros
dos por tres aúllan
en las noches heladas
ante el agua dulce y negra.
Y todavía siguen ahí
cuando el sol aparece
y el frío cede.
Estuve en la casa de las afueras de la ciudad. Durante la noche, las gotas sobre el techo de chapa siempre me producen la felicidad que ce...
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