Era la frase justa y feliz y la habías soñado,
pero no podías recordarla y no la iba a recordar
jamás. Y sin embargo estabas seguro
de que esa frase en alguna parte perduraría.
Me levanto a las ocho y cuarenta y seis. Dejé la persiana subida y espero, en esta época de otoño avanzado, que la luz me despierte. Y por ...
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