Los titanes, eran altos,
fogosos e imprevisibles,
pero con el paso de los días
se volvieron versátiles y humildes
para besar un muro de piedra
liso y blanquísimo
Cinco y doce de la mañana. Sentado en el living de mi casa, escucho un colectivo que hace sonar sus frenos, luego un auto con la música estr...
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