Un día de sol con falta de aire y también una canción que se repite. Van a despertar del sueño, dice la letra. Sale de un bar la música. Esa frase te hace pensar que ese instante -el escuchar la canción un día de verano- ya lo has vivido. Podrías asegurarlo. Afuera no cantan los pájaros. La ciudad está quieta. Y sin embargo, son las cuatro de la tarde.
Estás en el barrio llamado Tribunales. En el medio de una plaza, bajo un enorme eucalipto, ves el enorme edificio que ocupa toda una manzana. Aloja una alcaldía, varios tribunales y a la Corte Suprema de Justicia. Has vivido cerca de ese edifico casi toda tu vida. No sabés qué sentido tiene esa proximidad. Hay hojas secas -cosa extraña- esparcidas por el suelo. Raro porque es pleno enero. A unos pasos, unos turistas alzan la vista hacia un teatro emblemático. Está cruzando la plaza. El sopor te hace querer ir hacia el pasado. Acá mismo te encontraste con esa mujer. Luego, se sentaron en un banco de la plaza y se juraron muchas cosas. En esencia, todas verdades. Un moto toca su bocina a una mujer que cruza cuando no le corresponde por la mitad de la calle. La mujer se apura nada. Hay nubes que cubren el cielo y reflejan las imágenes antiguas que no paran de buscarte.
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