Esas chicas con cara de sufridas en realidad
no son nada sufridas: son tarántulas bajo sábanas
que, mientras te chupan, adquieren energía
para mantener eso que tienen en su interior:
una bola de chicle con caramelo encima, loros
alterados y racimos estropeados por un sol
que, como nunca baja, te incita a continuar
mientras los hunos bajan la montaña nevada.
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