Hoy por primera vez sentí que los que
me rodeaban, de alguna forma u otra,
sólo querían sobrevivir a la sociedad
que los compele a continuar con
sus quehaceres, y ellos, abnegados,
continúan como pueden, a veces
saludándose con afecto,
cosa que me conmueve porque
es una forma de huir de lo estricto.
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