lunes, 17 de diciembre de 2012

Tarot, reina de bastos


Es de noche ahora y los dioses se han callado. Las ramas de los árboles agitadas por un viento inclemente es lo único que se escucha. Estamos frente a un paisaje sacado de un cuento. Un cuento que alguna vez nos contaron muy cerca de la costa. Las chicas se acercan a los chicos y, subidas a sus faldas, los besan una y otra vez hasta que los chicos se convierten en semidioses capaces de servir a muchas reinas al mismo tiempo, y poseídos corren en busca de los castillos donde se alojan ciertas soberanas que guardan piedras preciosas en sus entrepiernas, unas perfectamente afeitadas. Los chicos sueñan con tener esas joyas en su boca, y gritan cuando corren.

No hay comentarios:

A la hora de vivir

  Estuve en la casa de las afueras de la ciudad. Durante la noche, las gotas sobre el techo de chapa siempre me producen la felicidad que ce...