Es de noche
ahora y los dioses se han callado. Las ramas de los árboles agitadas por un
viento inclemente es lo único que se escucha. Estamos frente a un paisaje
sacado de un cuento. Un cuento que alguna vez nos contaron muy cerca de la costa. Las
chicas se acercan a los chicos y, subidas a sus faldas, los besan una y otra
vez hasta que los chicos se convierten en semidioses capaces de servir a muchas
reinas al mismo tiempo, y poseídos corren en busca de los castillos donde se
alojan ciertas soberanas que guardan piedras preciosas en sus entrepiernas,
unas perfectamente afeitadas. Los chicos sueñan con tener esas joyas en su
boca, y gritan cuando corren.
Archivo del blog
lunes, 17 de diciembre de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Día gris de calor
Un día de sol con falta de aire y también una canción que se repite. Van a despertar del sueño, dice la letra. Sale de un bar la música. Esa...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
-
Cuando te adentraste en el agua helada de la orilla para sentir las pequeñas olas, mirando el horizonte, pensaste que si cambiaras tus cre...
No hay comentarios:
Publicar un comentario