En un
océano que ha perdurado durante mucho tiempo en un estado de paz que resulta
irritante, una barca continúa a la espera de dos tripulantes que, desde el
cielo esmeralda que vemos arriba, deben bajar vestidos en tonos blancos y fucsias.
Se trata de un hombre y una mujer que, además de hermosos, representan de una
forma vaga la estampa de un águila majestuosa que de a poco adquiere vida
y arrebatada se lleva a la pareja por espacios del cielo que se iluminan al paso de la
magnífica ave.
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martes, 18 de diciembre de 2012
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