En un
océano que ha perdurado durante mucho tiempo en un estado de paz que resulta
irritante, una barca continúa a la espera de dos tripulantes que, desde el
cielo esmeralda que vemos arriba, deben bajar vestidos en tonos blancos y fucsias.
Se trata de un hombre y una mujer que, además de hermosos, representan de una
forma vaga la estampa de un águila majestuosa que de a poco adquiere vida
y arrebatada se lleva a la pareja por espacios del cielo que se iluminan al paso de la
magnífica ave.
Archivo del blog
martes, 18 de diciembre de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Caleta Tankah 2
Ida otra vez a la caleta Tankah. Arribo demorado a las dos y diez de la tarde. Pasamos el ingreso, siempre injusto; cobran una entrada al c...
-
Sigue el ritmo de los días y las estaciones, con la alegría de quienes viven el instante como los pájaros. Cada mañana, gracias a su sonri...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
-
Una vez levantado de la siesta, y luego de quedarme mirando el techo un buen rato, decidí que lo mejor sería terminar algunos dibujos que te...
No hay comentarios:
Publicar un comentario