sábado, 9 de febrero de 2013

La fascinación que envuelve a las tumbas


La fascinación que envuelve a las tumbas en un terreno cubierto de un musgo muy agradable a los pies. Este recorrido justifica el encuentro con el ser que en el interior de mi estómago grita de rabia y que, si alguna vez se calma, será porque las caricias serán genuinas. Ahora lo veo: habrá una entrega confiada, un abandono en el amor. Un paso más allá que implique asumir lo más terrible para, después de todo, ir por la calle dispuesto a besar a alguien. Entonces, los pájaros se posarán en el beso y el sol, agradecido, se ocultará detrás de los árboles gloriosos.  

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