La forma en
que las cosas van, a cada instante, superan cualquier posibilidad. No se puede
sentir ni narrar la complejidad que implican. Cada existencia tiene fronteras
inexpugnables que nos obligan, en un punto, a callar. A no decir. Conviene respetar
la impotencia. Pero el camino es difícil, implica un amor muy íntimo. Hace
falta entender lo que es la humildad. Saber que hay cosas que no se dicen ni se
muestran pero tienen el mayor relieve. No en la manera de las retribuciones que
hemos forjado para el amor. Una cosa es amar lo que deseamos. Otra ir más allá.
Entender que eso que no deseamos nos toca para que lo amansemos.
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