En el punto
más alto
donde están nuestro deseos
más altos,
las fieras
indómitas aúllan por un
pedazo de
pan y los pisos se derrumban
para que
aflore el terreno donde
cada bicho
busca su flor.
Hoy, como tantos domingos, al final, en plena madrugada, después de tantos pero tantos años —creo que casi treinta—, en vez de descansar y s...
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