La mente como
una caverna que continúa y por momentos llega a ríos subterráneos llenos de
anguilas fluorescentes que nadan entre algas.
Así va uno,
con pensamientos inscriptos en caminos que parten de lo inaccesible.
Salimos cerca del mediodía. Esta vez, por suerte, no me despertaron los hombres de la casa vecina de atrás (los que estaban cortando baldos...
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