Nado como un cometa que se entierra
en el agua, y pienso en todos los astros
en todos los planetas, y en todos los tiempos,
y braceo, y siento mi cuerpo, y pierdo peso,
y el pensamiento, antes tan perturbador,
comienza a ser más liviano,
como si fuese posible al fin
dejar de pensar y sólo bracear.
domingo, 10 de agosto de 2014
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