Esta vez las luces se encienden
con las primeras declinaciones del sol.
Lo digo así porque son musicales.
Un trasatlántico se muestra en el horizonte;
los pájaros pareciera que apuran su regreso.
Todos vamos al lugar. Lo nombran de otras formas.
Ellos también exigen su nido, pensamos;
aunque no sepamos cómo ellos piensan.
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