No hay en la mente del pez
más que percepciones que lo
guían en un estado de permanente
contacto con el presente.
De ese modo se evita
las tribulaciones propias
del pasado y del incierto
futuro, y eso lo deja
en un estado en donde
el cuerpo va despejado
y nada tan bien relajado.
Archivo del blog
miércoles, 29 de octubre de 2014
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Nuevo aire
Viernes. Un día insulso porque no emprendí el camino al club junto al río para, después de trotar, quedarme un rato mirando el agua. Pero q...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario