Ese complicado esquema que te asalta
por la noche, cuando los bandidos salen
por las periferias en busca de cosas jugosas
y vos te conformás con la carroña
que depositaron en un tiempo ya muy lejano
los ángeles renacentistas que andaban
conducidos por un Santo sin nombre.
La brazos no hay que bajarlos, te repetís.
Pero la aurora queda aún en un lugar
también triste y lleno de latas de pinturas
sin abrir. ¿Estás a la espera de un pintor tal vez?
Archivo del blog
sábado, 22 de noviembre de 2014
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Caleta Tankah 2
Ida otra vez a la caleta Tankah. Arribo demorado a las dos y diez de la tarde. Pasamos el ingreso, siempre injusto; cobran una entrada al c...
-
Sigue el ritmo de los días y las estaciones, con la alegría de quienes viven el instante como los pájaros. Cada mañana, gracias a su sonri...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
-
Una vez levantado de la siesta, y luego de quedarme mirando el techo un buen rato, decidí que lo mejor sería terminar algunos dibujos que te...
No hay comentarios:
Publicar un comentario