Amanece y continúa el pez
su derrotero por el mar
al cual encuentra cada vez más inmenso.
En esa conciencia revela
que puede apreciar la infinitud,
y por lo tanto tal vez pueda dimensionar
la posibilidad de su propia muerte,
lo que sería un logro extraño para él
que vive en esa mudez tan plácida.
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