El pan de la mañana
que tomo para mí
es un hábito que debo valorar más en toda
su dimensión práctica y mística.
Y digo esto último, no en un sentido elevado, sino
en su acepción más simple.
Jugué con mi hijo al fútbol tenis en la playa. Armamos en la arena un rectángulo con una línea en el medio simulando una red imaginaria. Nos...
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