El pan de la mañana
que tomo para mí
es un hábito que debo valorar más en toda
su dimensión práctica y mística.
Y digo esto último, no en un sentido elevado, sino
en su acepción más simple.
31 de agosto de 2026 Once y cuarto de la noche. Perdió uno a cero nuestro equipo una vez más. Mi hijo de veinte años me dijo: “No puedo cr...
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