El pan de la mañana
que tomo para mí
es un hábito que debo valorar más en toda
su dimensión práctica y mística.
Y digo esto último, no en un sentido elevado, sino
en su acepción más simple.
Ya el cuerpo comienza a cambiar de manera clara, concisa, a veces fuerte. Esa manera que tenía de saltar, esa agilidad, está en mis recuer...
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