Hay como un indeterminación
en los lugares a los que asistimos
cuando estamos en la mitad
de una vida que se aferra
a sus cánones y de ese modo
establece una lucha por la
subsistencia. Son las melodías
de uno las que apenas se escuchan
entonces, y son las memorias de
una infancia las que nos pueden
rescatar de ese malestar que se
muestra en el horizonte
y camina hacia donde estamos.
Archivo del blog
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
La verdad
Vuelvo al hotel con las gotas y las dejo en la enorme bolsa de farmacia que llevo siempre: cremas para los pies, remedios, espuma de afeitar...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Viajo junto a un hombre pequeño, de mirada afable, con un gesto de humanidad comprensivo con el prójimo. O al menos lo supongo cuando lo s...
-
Una vez levantado de la siesta, y luego de quedarme mirando el techo un buen rato, decidí que lo mejor sería terminar algunos dibujos que te...
No hay comentarios:
Publicar un comentario