Hay como un indeterminación
en los lugares a los que asistimos
cuando estamos en la mitad
de una vida que se aferra
a sus cánones y de ese modo
establece una lucha por la
subsistencia. Son las melodías
de uno las que apenas se escuchan
entonces, y son las memorias de
una infancia las que nos pueden
rescatar de ese malestar que se
muestra en el horizonte
y camina hacia donde estamos.
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