En los comienzos de los días
cuando empezábamos
nuestro tiempo y las cosas estaban
blancas, muy blancas, y las rosas
-sonábamos- serían plantas benignas
en muchos sentidos, y lograrían tener
los colores que nosotros quisiéramos
en la medida que la vocación por la demencia
se apaciguara y los hitos de la creación
crecieran como crecen las ranas,
a montones, y todo el verde del pantano
no fuese más que una reflejo de otro
verde, uno mucho más profundo
que está en el fondo de la laguna
que se ve diseminada por muchos lados
nos conocíamos primero y después..
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martes, 30 de diciembre de 2014
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