Los bancos cumplen su función
en la medida que reciben el dinero
que a su turno es volcado en el mercado.
O algo así es lo que pasa
según leo en el diario a medida
que el subte avanza.
El vagón es bastante lúgubre
o la gente que lo habita así lo expresa.
Ésta es mi estación, me bajo.
Las chicas con esos jeans tan ajustados
despiertan las ganas de fornicar a cualquiera.
También pienso en comprar un jugo
de esos bastante sintéticos
que al menos no tienen gas.
Y también pienso en lo feo que es almorzar solo
sin tipos con los que hablar de fútbol ni de otras
cosas intrascendentes que se vuelven importantes
a medida que generan placer.
Avanzo hacia la avenida
porque los ruidos se sienten menos
Las viejas recalan en los bancos
de la plaza aunque sean bastante incómodos.
Los perros, atados, ladran y los nenes
descubren el mundo bajo la mirada atenta
de sus madres o niñeras.
El día es gris,la ciudad grande.
Las ruletas deben estar quietas.
El río está en su sitio.
Tengo ganas de trascender
la necesidad de trascendencia, pienso
en otra muestra más de mi patética
elocuencia.
Miro la rima y la dejo.
Debería ser más bárbaro.
Ser como esos guerreros que iban
en un tiempo inclemente a matar a otros
para conquistar tierras
que después iban a ser saqueadas,
las mujeres violadas, y así.
Archivo del blog
viernes, 10 de julio de 2015
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Avizorar
Del enorme edificio llamado el "Palacio de Tribunales", por una puerta lateral, entre nervioso y envalentonado, sale un Ministro d...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario