En el primoroso
lugar donde siempre estuviste
hoy no
estás. Tal vez por un error mío,
o no sé bien
por qué. En todo caso,
te
espero para remediarlo, por los siglos
de los
siglos, donde vos digas.
Cinco y doce de la mañana. Sentado en el living de mi casa, escucho un colectivo que hace sonar sus frenos, luego un auto con la música estr...
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