Ahora que no perseguimos grandes títulos,
ni proyectos grandiosos que nos avalen,
nos concentramos en mejorar nuestras dinámicas.
Buscamos las que más nos potencian.
Entendimos al fin que cada día es la piedra
fundamental de nuestro estar en el mundo,
y a cada día honramos y cuidamos.
Y por ejemplo: ponemos más atención
en el cuerpo de los árboles,
en su peso y su condición de erguidos.
Atendemos al fin a un montón de cosas
que sería largo de explicar, pero ya se pueden imaginar
porque tiene que ver con la condición más intima
que cada objeto tiene.
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