jueves, 15 de junio de 2017

Bella imperfección

Un árbol altísimo 
que me fuerza a reflexionar,
una tarde de invierno,
en el medio de un bosque espeso,
solo, al fin, recluido, alejado
de los elementos que sostienen
un peso sobre mi cuerpo,
ahora apenas relajado,
que entiende al fin
que la pureza es un absurdo palpable 
desde el plano místico,
y por lo tanto ideal,
que debemos dejar de lado
para adentrarnos en un juego
que pondera cierta suavidad
en el áspero manto 
de lo real.

Veo entonces
cierta paz 
en el tiempo 
mientras pasa.

No hay comentarios:

A la hora de vivir

  Estuve en la casa de las afueras de la ciudad. Durante la noche, las gotas sobre el techo de chapa siempre me producen la felicidad que ce...