Es raro lo que nos pasa.
Existen montones de cosas
que no son más que ataduras
para volvernos mejores en algún sentido
que muchas veces no tenemos demasiado
definido, pero que esencialmente tiene
que ver con la necesidad de adaptarnos
a un sistema que nos cobije y al mismo tiempo
demande el valor de una membresía
que nosotros pagamos sin estar
demasiado convencidos
porque cada día soñamos con irnos
más allá, como si una frontera
pudiera ser borrada del todo, y el viento,
sobre el manso campo florecido,
sonar perfecto muchos días.
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domingo, 11 de junio de 2017
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