Vimos lo bochonorso y lleno de una pretendida delicadeza.
Quiso venir hacia nosotros
y nos corrimos de esos hierros.
Nos asomamos así a un cactus magnífico,
que se mantuvo en silencio, mirándonos fijo
hasta que dejó a la belleza y a la fealdad
en nosotros anidando.
Archivo del blog
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Caleta Tankah 2
Ida otra vez a la caleta Tankah. Arribo demorado a las dos y diez de la tarde. Pasamos el ingreso, siempre injusto; cobran una entrada al c...
-
Sigue el ritmo de los días y las estaciones, con la alegría de quienes viven el instante como los pájaros. Cada mañana, gracias a su sonri...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
-
Una vez levantado de la siesta, y luego de quedarme mirando el techo un buen rato, decidí que lo mejor sería terminar algunos dibujos que te...
No hay comentarios:
Publicar un comentario