Muchos pueblos habitaron esta tierra en busca
de un sentido que justifique sus padecimientos
y consolide sus alegrías.
Sabemos entonces que nos toca elegir
entre aquellos actos útiles a la hora
de enaltecer nuestro imperio,
que se reduce a un cuerpo deseoso
de volverse ferozmente potente.
Cada uno elige según sus intuiciones
y vacilante distribuye sus deseos
mientras el deslumbramiento persiste
en una dimensión lejana y de cierto modo ínfima.
Archivo del blog
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Los literatos
Me levanto a las ocho y cuarenta y seis. Dejé la persiana subida y espero, en esta época de otoño avanzado, que la luz me despierte. Y por ...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Y desmoronado como estaba recibí el lazo sagrado. Entró en mí el juguete voluptuoso de Flavia. Y cuando entró, empecé a sentir un dolor que,...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario