Muchos pueblos habitaron esta tierra en busca
de un sentido que justifique sus padecimientos
y consolide sus alegrías.
Sabemos entonces que nos toca elegir
entre aquellos actos útiles a la hora
de enaltecer nuestro imperio,
que se reduce a un cuerpo deseoso
de volverse ferozmente potente.
Cada uno elige según sus intuiciones
y vacilante distribuye sus deseos
mientras el deslumbramiento persiste
en una dimensión lejana y de cierto modo ínfima.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
A la hora de vivir
Estuve en la casa de las afueras de la ciudad. Durante la noche, las gotas sobre el techo de chapa siempre me producen la felicidad que ce...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
-
Vuelvo de la playa abrumado. Y lo peor no es esa sensación tan grande, lo peor es cuando la realidad te persigue y te alimenta: hoy iba por ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario