Muchos pueblos habitaron esta tierra en busca
de un sentido que justifique sus padecimientos
y consolide sus alegrías.
Sabemos entonces que nos toca elegir
entre aquellos actos útiles a la hora
de enaltecer nuestro imperio,
que se reduce a un cuerpo deseoso
de volverse ferozmente potente.
Cada uno elige según sus intuiciones
y vacilante distribuye sus deseos
mientras el deslumbramiento persiste
en una dimensión lejana y de cierto modo ínfima.
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