Un día de principios de marzo,
sin que podamos explicar bien por qué,
algo tuvo una impronta que nos dejó
acostados en un desierto oscuro
acostados en un desierto oscuro
donde vimos las estrellas junto a unos zorros azulados.
Me levanto a las ocho y cuarenta y seis. Dejé la persiana subida y espero, en esta época de otoño avanzado, que la luz me despierte. Y por ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario