Buscamos, una y otra vez a través de los días, meses y años,
el instante, punto o hito, en donde lo deseado se siente como propio
y estamos a un paso de recibir, aunque sea de una manera efímera y vaga,
esa luz que hemos creado a través de una escultura en piedra
que no dejamos de moldear
con el único propósito de embellecer lo que tenemos.
Un jardín suspendido en lo alto de montañas verdes
sin otra cosa que el cielo arriba y el mar abajo.
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sábado, 29 de septiembre de 2018
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