Hay días en que intento y casi puedo
captar esos instantes donde la belleza trae
una luz capaz de dormirnos como a un recién nacido
en el incómodo vagón donde vamos,
al final de un día bochornoso,
ya no más expectantes por llegar a la estación cercana
a nuestra pequeña, querida y tirante casa.
Archivo del blog
sábado, 20 de octubre de 2018
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Los tordos
Comimos en un restaurante con un patio. Mi pareja pidió que bajasen la música incluso antes de mi llegada. La moza, dedicada a su oficio, ex...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Una vez levantado de la siesta, y luego de quedarme mirando el techo un buen rato, decidí que lo mejor sería terminar algunos dibujos que te...
-
Vuelvo de la playa abrumado. Y lo peor no es esa sensación tan grande, lo peor es cuando la realidad te persigue y te alimenta: hoy iba por ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario