Ahora la luz quiere volverse
puro destello rozando las formas
cada vez más precisas de los objetos
esparcidos en el histórico cuadro
que admiramos en un barrio
remoto de la gran ciudad.
¿Hay una voz que nos obliga a pensar
en cosas que alteran nuestro descanso?
¿O es la cualidad de estar
la que nos impide establecer
una conexión más cercana
con lo expectante que reposa
en la inmensa y compleja dulzura
siempre cercana
y en nosotros distante?
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lunes, 17 de diciembre de 2018
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