*
En las calles elegantes, las evocaciones a la tristeza ceden; los pájaros permanecen en silencio. El paisaje es frío y mudo, casi nada se mueve. Los grises se van intensificando en la medida que el sol termina de posarse en las ramas de los árboles más grandes al pie de esta colina.
Valoramos la elegancia de esos árboles.
*
Si bien lo escapado del terreno dificulta nuestros pasos, miles y miles aparecen; hablan de que todo fue glorificado. Es por la posibilidad que finalmente tenemos delante. Los objetos son cuerpos. El paisaje es un cuerpo. El mar un cuerpo.
Ya podemos ir por los lugares que antes rehuíamos.
Archivo del blog
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Caleta Tankah 2
Ida otra vez a la caleta Tankah. Arribo demorado a las dos y diez de la tarde. Pasamos el ingreso, siempre injusto; cobran una entrada al c...
-
Sigue el ritmo de los días y las estaciones, con la alegría de quienes viven el instante como los pájaros. Cada mañana, gracias a su sonri...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
-
Una vez levantado de la siesta, y luego de quedarme mirando el techo un buen rato, decidí que lo mejor sería terminar algunos dibujos que te...
No hay comentarios:
Publicar un comentario