Todos fuimos advertidos
que los placeres son transitorios,
y que la codicia es una herramienta
que se quema a sí misma.
Y tantas cosas más de sentido común
que sin embargo no alcanzan
a aplacar nuestros deseos.
Queremos lo que nos fue negado tantas veces.
Pero nos repetimos:
Una moderación en todo es útil.
Y también querer ir un poco más allá.
Nada nos obliga a ser lo que no somos
pero dejemos que esa tensión construya un reino.
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