Unas torres fantásticas, altas, pulcras, mudas, en el medio de la noche, en el centro de una quietud inusual, en el punto exacto en que las estrellas se dejan ver, la perra a mi lado se detiene (la estoy paseando algo desganado), me mira, y ella también mira hacia el cielo imitándome.
No sé si muchas de las cosas que supongo son producto de mi imaginación o si mi intuición es lo suficientemente importante como para crear lazos entre las cosas al punto que la realidad puede revelarme una dimensión que estaría detrás de ella (y que sería mucho más real que las vivencias habituales que uno tiene).
Quiero decir: qué tal si detrás de las escenas estuviese lo sustancial, un punto equidistante, una dimensión divina que no tiene un sentido específico sino que aguarda nuestro contacto para ver qué hacemos.
Archivo del blog
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Mis orígenes
Cinco y doce de la mañana. Sentado en el living de mi casa, escucho un colectivo que hace sonar sus frenos, luego un auto con la música estr...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Y desmoronado como estaba recibí el lazo sagrado. Entró en mí el juguete voluptuoso de Flavia. Y cuando entró, empecé a sentir un dolor que,...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario