Un hacer en donde las coordenadas del camino las diera simplemente el sentimiento. Quiero decir, el hacer para uno. Los pasos así se aglutinan con un mayor énfasis, con un mayor sosiego, siguen hasta hacer un lujo, sabio y querido, proclive a los juegos, libre, refinado, y rústico también a veces.
Un espacio luminoso en la medida que está en uno y puede permanecer en ese lugar, ajeno a los resultados -cosa difícil-, y ajeno a los dictados o mandatos instituidos para armar sistemas de dominación que nada tienen -en cuanto a poder- en comparación con este lujo del que hablo, y que sin embargo debe deslizarse a través de esos complejos sistemas que confieren un alimento práctico y específico.
domingo, 9 de febrero de 2020
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
A la hora de vivir
Estuve en la casa de las afueras de la ciudad. Durante la noche, las gotas sobre el techo de chapa siempre me producen la felicidad que ce...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
-
Vuelvo de la playa abrumado. Y lo peor no es esa sensación tan grande, lo peor es cuando la realidad te persigue y te alimenta: hoy iba por ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario