domingo, 22 de marzo de 2020
En proceso de revisión
Decía, cuando esos raros tiempos de tranquilidad ocurren, los perros se calman, los jardines vecinos están en paz, solo ese extraño lamento de las palomas torcazas se escucha, me adentro en un estado que tiene todas las bondades y luces del mundo romántico. Un estado de delicadeza que me permite abstraerme de la realidad y pensar en los relatos del siglo XIX o antes, esos tiempos en que casi no existían las máquinas y todo era lento, sugerido supongo, o más bien todo tendía a tener una conexión mucho más íntima porque lo lento -en mi mundo esquemático- supone una intimidad facilitada. En fin, debo revleer todo esto porque creo, una vez más para colmo, que he vivido víctima de una gran mentira.
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