Los problemas promueven
el temple de nuestros días.
Eso escuché, más o menos así,
una tarde que tomaba un café
en una mesa de una vereda
de un barrio alejado de mi casa.
La dijo un viejo muy alegre.
Se trata de una forma de que los instantes
se vuelvan tiernos en la lejanía.
Barcos que se perfilan
en el horizonte.
Dijo después.
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martes, 28 de abril de 2020
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