Soñé que tenía una vida provechosa
y que las maldades del espíritu,
esos dolores en forma de gigantes
que se deslizan a través de mi cabeza
y bajan a mi cuerpo por las noches,
se deshilachaban al punto que una sirenas
que había en una fuente
eran en verdad, de pronto,
mujeres hermosas que me pedían
que las disfrutara,
y yo iba deseoso de tocar esos cuerpos
soleados, y todo el tiempo el agua seguía
fluyendo de la fuente, y todo el tiempo
el sol me pegaba en la espalda.
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sábado, 9 de mayo de 2020
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