A veces nos cuesta imaginarnos
otra vida en ese otro mundo
que sin embargo está cerca.
Ese mundo
que por momentos nos envuelve
y por otros nos deja en los mismos cordones
de las mismas esquinas
mientras los faroles se encienden apenas cae la tarde,
el frío crece y las formas de las nubes se detienen.
Ahí es donde se capta lo que antes era una promesa
y ahora es una certeza dura y vacía
que nos fuerza a buscar de nuevo
ese otro mundo de esa otra vida.
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