Esta tarde, antes de dormir una siesta,
leí una selección de poemas de Pavese.
Hacía mucho que no la leía
-la tengo algo arruinada por una inundación
que sufrió parte de mi biblioteca-.
Leyéndola tuve la imagen de cada instante
que pasé en una estación de servicio
de camino por el Piamonte este enero.
En esa estación me detuve con mi familia
para cargar nafta, almorzar y seguir viaje.
Una hora a lo sumo.
Había en esa estación un viejo, su mujer
y un hijo de mi edad-.La mujer -gestos elegantes-
miró a mis hijos con ternura, el hijo de mi edad,
atravesado por sus tensiones, estaba muy dedicado a su padre.
El padre sería, supongo,
un hombre de éxito material.
Me acuerdo muy bien de la secuencia.
Me acuerdo de los instantes.
Había cierta familiaridad entre ellos y yo.
Tal vez porque una bisabuela mía vino del Piamonte.
Pero ¿quién puede saber algo del alma si no sabemos
en qué se distingue de la mente?
¿Quién puede decirme qué es una conexión,
encontrarle un sentido, saber cómo algo trasciende?
Archivo del blog
lunes, 13 de julio de 2020
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Día gris de calor
Un día de sol con falta de aire y también una canción que se repite. Van a despertar del sueño, dice la letra. Sale de un bar la música. Esa...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
-
Cuando te adentraste en el agua helada de la orilla para sentir las pequeñas olas, mirando el horizonte, pensaste que si cambiaras tus cre...
No hay comentarios:
Publicar un comentario