Vas otra vez al campo en bici sobre el filo del atardecer. Las cosas tienden a perderse en la oscuridad, y lo mismo los ruidos. Cuando todo está oscuro, te sentás entre la tierra y un poco de pasto al costado del camino con la bici a tus pies. Mirás la luna. Ves las nubes iluminadas. Al costado de la luna, una estrella parece más intensa que las demás. Más cercana incluso. O en realidad parece pintada en un decorado. El escenario es el del teatro Colón. Estás en paz. Nada se mueve, no se escucha más que unos teros a lo lejos, no hace frío. De pronto un auto se acerca y decidís que lo mejor es seguir camino.
domingo, 30 de agosto de 2020
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
A la hora de vivir
Estuve en la casa de las afueras de la ciudad. Durante la noche, las gotas sobre el techo de chapa siempre me producen la felicidad que ce...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
-
Vuelvo de la playa abrumado. Y lo peor no es esa sensación tan grande, lo peor es cuando la realidad te persigue y te alimenta: hoy iba por ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario