Pedaleamos casi una hora. Pasamos los galpones de las gallinas. Vamos con mi hijo a la parte linda del campo. Dejamos las bicis al costado y nos echamos en el pasto. No hay viento. A nuestra izquierda, el sol casi desaparece; los pájaros lo saben. Un chimango pasa sobre unos eucaliptos y planea arriba nuestro. En el fondo, las vacas pastan inmutables. La tierra en los primeros potreros está perfectamente arada. Después, viene un potrero de alfalfa y otros eucaliptos que, desde nuestro luga,r se ven pequeños. Atrás, vemos nubes bajas como montañas. Le quiero explicar a mi hijo lo que es todo esto, pero no tendría importancia.
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