Trotás por la calle, ves los árboles, las casas, la supuesta prosperidad de tu barrio. Ahora valorás más bien otras cosas, pensás. Hasta que por unos instantes dejás de pensar y ves todo bien distinguido, cada cosa en su propio cuerpo: la calle, los árboles, el barrio, el cielo, los sonidos, las estrellas. Por un momento sentís todo eso, y después la mente se vuelve a encajar. Y seguís trotando.
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sábado, 10 de octubre de 2020
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Villa Berna
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