Cuando estaba muy mal, una noche de verano de tormenta, mientras dormía sentí un ruido impactante. A la mañana siguiente, un fresno dorado había caído sobre mi pileta y sentí, creí y me convencí de que eso era la demostración de que algo en mí había caído de forma honda y finalmente. No existe nada que pueda probar eso, y no lo necesito porque en estos casos uno crea sus propias leyes.
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martes, 13 de octubre de 2020
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Mis orígenes
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