Cuando estaba muy mal, una noche de verano de tormenta, mientras dormía sentí un ruido impactante. A la mañana siguiente, un fresno dorado había caído sobre mi pileta y sentí, creí y me convencí de que eso era la demostración de que algo en mí había caído de forma honda y finalmente. No existe nada que pueda probar eso, y no lo necesito porque en estos casos uno crea sus propias leyes.
Archivo del blog
martes, 13 de octubre de 2020
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Tipo de vida
El día prometía ser de sol pero está más bien nublado. Después del desayuno me resuelvo a pintar un poco. No avanzo mucho con la pintura, p...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
-
Hoy, más temprano, me puse a escribir y luego a contrastar esa escritura con el chat inteligente. La verdad es que entablar un diálogo con...
No hay comentarios:
Publicar un comentario