Creo que ya estoy más cerca de agradecer, de forma muy profunda, mi insignificancia. A partir de ahí no debería tener que decir más nada, ni perfeccionar más nada, ni tratar de solucionar demasiado más nada. Será como estar en el campo y esperar que las liebres, despreocupadas, se crucen frente a mi cuerpo erguido.
Archivo del blog
sábado, 19 de diciembre de 2020
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
La primera estrella
Acabo de ver un documental sobre el grupo inglés Pulp. Termina con una frase de su cantante al final del concierto que atraviesa todo el fi...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Y desmoronado como estaba recibí el lazo sagrado. Entró en mí el juguete voluptuoso de Flavia. Y cuando entró, empecé a sentir un dolor que,...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario