¡ Oh, todo perece, todo muere,
ni los ángeles nos salvan!
Nadie nos salva, nadie es capaz
de darnos buenas garantías.
El tiempo pasa sobre estas murallas.
La nubes con el viento también siguen.
¿Y nosotros debemos defender
lo ajeno y lo propio?
Cinco y doce de la mañana. Sentado en el living de mi casa, escucho un colectivo que hace sonar sus frenos, luego un auto con la música estr...
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