En el agua no querías
estar separado del cuerpo.
Estabas limpio, ibas,
recalabas en el fondo,
subías entre algas, verdes,
fluorescentes, larguísimas;
emergías, eras capaz de ver
lejos. O eso te pareció
por instante.
Ida otra vez a la caleta Tankah. Arribo demorado a las dos y diez de la tarde. Pasamos el ingreso, siempre injusto; cobran una entrada al c...
No hay comentarios:
Publicar un comentario