Miraste el roble a la espera
de que tu mente se detenga
y que lo que te separa de él,
se comience a esfumar
como las nubes que al atardecer
se ven finitas sobre el mar
y antes de la oscuridad
ya no están.
Volvemos. El trayecto de vuelta se me hace más liviano. No sé si porque voy más rápido al conocer el camino. Al llegar a la entrada del parq...
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