Te paraste
frente al cadáver
de una vaca,
y del montón
de carne podrida
saltó un zorro
que se fue al trote
hacia el cálido
potrero de alfalfa.
Cinco y doce de la mañana. Sentado en el living de mi casa, escucho un colectivo que hace sonar sus frenos, luego un auto con la música estr...
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